Qué gran experiencia es leer a una poeta que tiene tan claro el oficio de escribir. Sus poemas son textualidad, tejido, textura y trama que viene a ella con el movimiento de palillos de la abuela que aplaude desde su ovillo de palabras sonoras, las cuales se unen a la mirada de la madre que atrapa el mundo con su luces y sombras mientras pinta lo inefable sobre una tela-página. Entonces, emerge Alessandra Pastore que aprendió las lecciones de las mujeres creadoras de su vida y toma la posta para unirse y homenajear al género en su discurso lírico.
Y ese es el gran secreto de la poesía: la alquimia que surge combinando en dosis exactas, la mirada y la palabra que se abrazan y estallan en versos frescos, luminosos y llenos de significado.
— Teresa Calderón
Santiago de Chile, junio 2022

Fotografías: Alonso Vélez Chávez — Lima, Perú

